
Por si quedaba alguna duda, el último Sónar terminó por despejarlas todas: en materia de electrónica altermundista, Buraka Som Sistema le sacan al resto dos cabezas. Nos referimos a esa música de baile hecha en Occidente que deja de mirarse el ombligo para fijarse en lo que ocurre en las megápolis del mal llamado tercer mundo (no en cuanto a música, eso tenlo claro).
Buraka Som Sistema está formado por tres lisboetas, dos de los cuales son de origen angoleño. País del que obtienen buena parte de la mezcla que les hace de combustible sonoro: el kuduro. Sonido que nace en los ghettos de Luanda a partir de la combinación del house y el techno importados con los sonidos tradicionales de la región.
Sin dejar de ser turistas musicales (eso sí, de la sección mochilera) pero sin perder tampoco la perspectiva de su origen y situación, el trío portugués acerca a nuestras pistas de baile nuevas y frescas formas de baile. En su caso, con el poso del drum n' bass que practicaran hace años y bajo la forma de una amalgama de bajos como gargantúas, fraseos espídicos en la lengua de Saramago y ritmo endiablado no apto para blandos.
Sonido booty (es decir, que se baila con las nalgas sudando la gota gorda) que se baila desde la China hasta el Japón. Y eso que hasta el otoño no sacan disco.
He aquí un ejemplo para que vayas abriendo boca:




















